Cuando nos presentamos a una búsqueda laboral, recibimos gran cantidad de información respecto a la empresa y a las tareas. Pero cuanta información recibimos respecto al jefe?
El primer día de nuestro nuevo empleo es un día lleno de expectativas e ilusiones. Una de las dudas más grandes que todos hemos tenido es la que respecta al tipo de jefe que nos toque en suerte.Muchas veces podemos elegir un trabajo por la empresa y las tareas descriptas en el proceso de selección, pero pocas veces podemos hacerlo por el jefe.
La primera impresión de una entrevista laboral suele ser muy corta para identificar todas las características del jefe: Conocerlo es un proceso que se va dando con el tiempo.
¿Qué pasa cuando ese jefe no es lo que esperábamos? Podemos tomar dos actitudes frente a este punto.
¿Qué ocurre si lidiamos todos los días con el Jefe? Lo más probable es que comencemos mirándolo mal, ignorando la mitad de sus comentarios, hablando mal de él con nuestros compañeros, amigos y parientes, entre otras tantas acciones que podemos tomar para "bastardearlo".
Todas estas acciones, en el mediano plazo, atentan también contra nosotros: Pasar de ocho a diez horas por día, como "perro y gato" con una persona, no es sano para ninguna de las partes, ni para el equipo, ni mucho menos para la empresa.
Al atravesar esta situación, podemos, por el contrario, tomar una actitud constructiva: Intentemos llegar a una sana convivencia. Entender que el Jefe es un integrante más de la empresa, al igual que nosotros, con un sueldo, unas responsabilidades determinadas, y una "mochila" que hace a su personalidad. El jefe no es eterno: Debemos tomarlo como un aliado. Entender en qué cosas él es débil y convertirnos en expertos de esa materia, podría ser una salida para forjar una relación de colaboración. Tuve un jefe que me aconsejaba: "Hay que construir sobre las debilidades del jefe", y quiero dejarles a ustedes este consejo para sus empleos.
Recordemos que muchas veces hay oportunidades en las empresas que son barajadas por los jefes. Una buena relación con nuestro jefe, puede ayudarnos a crecer en nuestro puesto de trabajo.
Pero sobretodo, siempre debemos tener en cuenta que todos somos personas, con distintas edades, distintas historias, distintas realidades, y que el trabajo debe llevarse a cabo en armonía, pues si eso no ocurre los resultados no son los mismos. Y esos resultados no son del jefe, sino del equipo, del cual nosotros también formamos parte.
Y todos a fin de mes percibimos un sueldo, que puede mejorar si nuestro desempeño es sobresaliente, no solo individualmente, sino también como miembro del equipo.
Por lo tanto, no será mejor dedicar nuestra energía a aportar para el equipo y no a criticar y lidiar con el jefe?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario